LO QUE CREEMOS
Aquí encontrarás nuestra declaración de fe.
La Trinidad
Creemos que Dios es uno, el único Dios que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada uno es completa y totalmente Dios. (Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; Efesios 4:4-6)
Dios Padre
Dios Padre Creemos que el Padre es totalmente Dios y su paternidad es eterna y personal. Él es el Padre de nuestro Señor Jesucristo y de todo aquel que crea en Él. (Gen. 1:1; Mateo 6:9; 2 Cor. 1:3; Efesios 4:6)
Dios Hijo
Creemos que Jesucristo es el único Hijo de Dios, igual al Padre y al Espíritu Santo. Él es completamente Dios y completamente hombre, siendo concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen. Él vivió una vida humana sin pecado y se ofreció a sí mismo como sacrificio completo y perfecto por los pecados del mundo al morir en la cruz. El resucitó físicamente de entre los muertos, demostrando Su Victoria sobre la muerte y el pecado, y ascendió al cielo donde él está en el trono del Padre, intercediendo por nosotros. Un día, él regresará a la tierra a reinar como el Rey de Reyes. (Mateo 1:1825; Juan 1:1-2, 14; 3:16-18; Hechos 1:9-11; Rom. 5:8; 1 Cor. 15:20; 2 Cor. 5:21; Efesios. 1:20; Filipenses 2:5-11; Heb. 4:14-15; 7:25; 1 Juan 2:1-2)
Dios Espíritu Santo
Creemos que el Espíritu Santo tiene la misma deidad y persona que el Padre y el Hijo. Cómo Espíritu vivo, inspiró a los autores humanos de la Biblia a escribir la Palabra de Dios. Él hace que la gente tome conciencia de su necesidad de Jesucristo, realiza el milagro del nuevo nacimiento y viene a vivir en cada creyente al momento que ponen su confianza en Jesucristo. Él une a todos los cristianos en el único cuerpo de Cristo, dándoles el poder del servicio, entendimiento de las verdades espirituales y consuelo en las pruebas de la vida. (Juan 3:3-8; 14:16-17; 16:7-11; Hechos 5:3-4; Rom. 8:9-11; 1 Cor. 2:13; 12:11-13; 2 Pedro 1:20-21)
La Biblia
Creemos que la Biblia, compuesta por el Antiguo y Nuevo Testamento, es la revelación de Dios para nosotros, escrita por autores humanos que fueron guiados de manera sobrenatural por el Espíritu Santo. Como la propia palabra de Dios, no tiene error en sus manuscritos originales y es nuestra autoridad suprema y final en todos los asuntos de los que en ella se hablan. (2 Tim. 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21)
Seres Humanos
Creemos que todas las personas hemos sido creadas a imagen de Dios. Sin embargo, estamos todos manchados por el pecado, lo que nos aleja de Dios y nos somete a su juicio y nos lleva a la muerte eterna sin la salvación de Dios. (Gen. 1:2627; Rom. 1:18-23; 3:23; 5:12; 6:23; Efesios 2:1-3; 4:1819; 1 Pedro 1:15-16)
Salvación
Creemos que la salvación es un regalo de Dios, ofrecida a todo el mundo, la cual debemos aceptar. Nunca podremos compensar nuestros pecados mediante la superación personal o las buenas obras. Solo al confiar en Jesucristo, nuestros pecados serán perdonados, superaremos nuestro distanciamiento de Dios y podremos salvarnos del juicio divino. En el momento en que decidimos dejar de tener vidas autogobernadas y ponemos nuestra fe en Jesucristo, somos salvos. La vida eterna comienza en el momento en que ponemos nuestra fe en Cristo, y nunca se puede perder o quitar. En la salvación, somos justificados por Dios, lo que significa que somos declarados justos ante Dios debido a que nos hemos identificado con Jesucristo. (Juan 1:12-13; 6:37-40; 10:28-29; Hechos 16:31; 2 Cor. 5:18-19; Efesios 1:7, 13; 2:8-9)
La Vida Cristiana
En la salvación, el poder dominante del pecado en nuestras vidas se rompe, y Dios comienza su trabajo con los creyentes de manera progresiva para librarnos del pecado y para que nos parezcamos cada vez más a Cristo. La vida cristiana es un proceso de cooperar con el trabajo de santificación que Dios esta haciendo en nuestras vidas al ser obedientes a él y profundizar nuestra relación con él. La voluntad de Dios es que estemos en constante crecimiento en nuestras vidas hasta que lleguemos al Cielo, donde seremos hechos perfectos en Cristo. (1 Cor. 6:11; Rom. 6:18:39; 1 Tes. 5:23; Filipenses 1:6, 2:13)
La Eternidad
Creemos que la gente fue creada para para existir eternamente y en la resurrección corporal de todos. Aquellos que no creyeron, debido a su pecado, serán resucitados para existir eternamente separados de Dios en el infierno, y los que creyeron serán resucitados para existir eternamente con Dios en el cielo por medio del perdón de sus pecados y la salvación. (Daniel 12:2; Mateo 25:46; Juan 5:28-29; 1 Cor. 15:51-52; 1 Tes. 4:13-14)
Bautismo
Bautismo Debido a que Cristo lo modeló y lo ordenó en su ministerio, creemos que el bautizo es parte importante del caminar cristiano y es un acto de obediencia a Jesucristo. Creemos que el bautismo es una imagen de la salvación, pero no la otorga, por lo tanto, es una señal externa de una realidad interna. Debido a su significado, creemos que el bautizo es un evento importante que la comunidad debe presenciar. Practicamos el bautismo por inmersión total porque nos muestra de manera clara su significado al identificarnos con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección. No bautizamos a los niños ya que el bautismo en el agua representa una relación espiritual con Cristo que empieza en la salvación, y como la salvación pasa únicamente a través de una confesión de fe en Jesucristo, ninguna persona debería ser bautizada hasta que entienda esto de manera personal y responda al evangelio. (Rom. 6:3-4; Col. 2:12; 1 Juan 2:6; Mateo 28:19-20a)
La Iglesia
Creemos que la iglesia es la familia de Dios, el cuerpo de Cristo, y el templo del Espíritu Santo. Se expresa a través de Iglesias locales y fue creada por Dios para mostrar su gloria en la tierra al alcanzar a las personas que no le conocen, al adorarlo, amarnos los unos a los otros como su familia, crecer en madurez para ser como Cristo, y servir a otros en Su nombre. Creemos que la iglesia es el instrumento principal de Dios para trabajar en el mundo hoy en día. En la iglesia celebramos bautizos y la Santa Cena hasta que Cristo regrese. (Mateo 26:26-29; 28:18-20; Hechos 2:42-47; 1 Cor. 3:16-17; 12:27; 2 Cor. 6:18; Efesios 1:22-23; 3:10; Col. 1:18; 1 Juan 3:14-18)